¿Qué es la ira según la Biblia?

La ira es una emoción humana natural que puede ser desencadenada por diversas situaciones. Sin embargo, la Biblia nos enseña que la ira no es algo que debemos permitir que controle nuestras vidas. Exploraremos lo que dice la Biblia sobre la ira, el pecado de la ira, la ira espiritual y cómo controlar la ira según la Biblia.

¿Qué dice la Biblia de la ira?

La Biblia nos enseña que la ira no es algo que debemos permitir que controle nuestras vidas. En Efesios 4:26-27, se nos dice: «Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo». Esto significa que está bien sentir ira, pero no debemos permitir que nos lleve a pecar. En cambio, debemos controlar nuestra ira y no permitir que se convierta en un pecado.

Cuál es el pecado de la ira

El pecado de la ira se produce cuando permitimos que nuestra ira nos controle y nos lleve a actuar de manera pecaminosa. En Santiago 1:19-20, se nos dice: «Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios». Esto significa que cuando permitimos que nuestra ira nos controle, no estamos actuando de acuerdo con la justicia de Dios.

Qué es ira espiritual

La ira espiritual es una forma de ira que se dirige hacia Dios. En Romanos 12:19, se nos dice: «No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor». Esto significa que cuando sentimos ira hacia Dios, debemos dejar que sea Él quien se encargue de la venganza, en lugar de tomarla en nuestras propias manos.

Cómo controlar la ira en la Biblia

La Biblia nos enseña que debemos controlar nuestra ira y no permitir que se convierta en un pecado. En Proverbios 29:11, se nos dice: «El necio da rienda suelta a toda su ira, pero el sabio al fin la sosiega». Esto significa que debemos ser sabios y controlar nuestra ira en lugar de permitir que nos controle.

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Además, en Efesios 4:31-32, se nos dice: «Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo». Esto significa que debemos ser amables y perdonar a los demás, en lugar de permitir que nuestra ira nos lleve a la amargura y la maledicencia.

Conclusión

La Biblia nos enseña que la ira no es algo que debemos permitir que controle nuestras vidas. Si bien está bien sentir ira, debemos controlarla y no permitir que se convierta en un pecado. Debemos ser sabios y controlar nuestra ira en lugar de permitir que nos controle. Además, debemos ser amables y perdonar a los demás, en lugar de permitir que nuestra ira nos lleve a la amargura y la maledicencia. Al seguir estos principios bíblicos, podemos controlar nuestra ira y vivir una vida más pacífica y justa.

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