No hagáis tesoros en la tierra

La Biblia es una fuente de sabiduría y enseñanza para millones de personas en todo el mundo. En ella, se encuentran muchas enseñanzas sobre cómo vivir una vida plena y satisfactoria. Una de estas enseñanzas se encuentra en Mateo 6:19-21, donde se nos dice que no debemos hacer tesoros en la tierra.

Qué dice la Biblia acerca de hacer tesoros en la tierra

En Mateo 6:19-21, Jesús nos dice: «No acumuléis para vosotros tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino acumulad para vosotros tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.»

Esta enseñanza es clara: no debemos hacer tesoros en la tierra. En lugar de eso, debemos acumular tesoros en el cielo. Pero, ¿qué significa esto exactamente?

Qué significa la polilla y el orín corrompen

La polilla y el orín son dos cosas que pueden corromper y destruir los tesoros terrenales. La polilla es un insecto que se alimenta de la ropa y otros materiales, mientras que el orín es un ácido que puede corroer y dañar los objetos. En otras palabras, los tesoros terrenales son frágiles y pueden ser destruidos fácilmente.

Por otro lado, los tesoros en el cielo son eternos y no pueden ser destruidos. Estos tesoros incluyen cosas como la fe, la esperanza y el amor, así como las buenas obras que hacemos en la vida.

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Cuando un hombre encuentra un tesoro

En Mateo 13:44, Jesús nos cuenta una parábola sobre un hombre que encuentra un tesoro escondido en un campo. El hombre está tan emocionado por el tesoro que vende todo lo que tiene para comprar el campo y obtener el tesoro.

Esta parábola nos enseña que los tesoros en el cielo son tan valiosos que debemos estar dispuestos a renunciar a todo lo que tenemos para obtenerlos. Debemos estar dispuestos a sacrificar nuestras posesiones terrenales y nuestra comodidad para seguir a Dios y hacer su voluntad.

Que hagamos tesoros en el cielo

Entonces, ¿cómo podemos hacer tesoros en el cielo? La respuesta es simple: haciendo buenas obras y siguiendo los mandamientos de Dios. Debemos amar a nuestro prójimo, ayudar a los necesitados, perdonar a los que nos han hecho mal y vivir una vida de humildad y servicio.

Al hacer estas cosas, estamos acumulando tesoros en el cielo que durarán para siempre. Estos tesoros no pueden ser destruidos por la polilla o el orín, ni pueden ser robados por ladrones. Son tesoros que nos traerán alegría y satisfacción en esta vida y en la vida por venir.

Conclusión

La enseñanza de Jesús de no hacer tesoros en la tierra es una llamada a vivir una vida centrada en Dios y en los demás. Debemos estar dispuestos a renunciar a nuestras posesiones terrenales y seguir a Dios, haciendo buenas obras y acumulando tesoros en el cielo que durarán para siempre. Al hacerlo, encontraremos la verdadera felicidad y satisfacción en la vida.

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